¿Están chavos? ¿Estamos chavos?
Tal vez.
Pero de qué se nos hizo fácil así fue. No importa qué historias de adulta formalidad plaguen tú presente; todos nos vimos en vueltos en algún problema de índole disciplinario en algún momento de nuestras vidas.
¿Por qué? Simplemente porque se nos hizo fácil.
Desde lo más increíblemente trivial hasta lo que roza en fuertes ilegalidades; durante nuestra vida se nos ha hecho fácil más de una vez. Algunos robaron un chicle o copiaron un examen; otros comenzaron a fumar o a tomar a los 14; unos cuantos más abusaron de la confianza de un amigo o un amante; consumieron una droga, faltaron al trabajo, se auto medicaron, defraudaron una empresa, traicionaron tu respeto, etc, etc, etc.
Porque pareciera que no importa realmente la edad; siempre estamos en época de “facilidades”. Cada año, lustro o década vamos avanzando en una tabla invisible de travesuras y desfiguros. Siempre estamos chavos, siempre se nos hace fácil. Hoy, ayer y toda la vida. Por que las consecuencias vienen después, a veces mucho mucho después. Y el momento, hay que vivirlo como tal.
¿Seguro? ¿Quién sabe? A la mayoría no le importa, porque mientras exista la posibilidad de obtener un mínimo beneficio a costa de lo “incorrecto”, lo “criticable”, lo “turbulento”; siempre existirá un sentimiento de osadía, rebeldía y egoísmo al más puro estilo de la insensatez.
El mundo nos dice que no tenemos tiempo para pensar en los afectados, en las consecuencias, en una responsabilidad ética de comportamiento. Simplemente hay que seguir avanzando, engañando a la sociedad para sobrevivir. Porque la hostilidad del medio así lo sugiere. ¿Malo? ¿Yo? Para nada.
“Es solo está vez.”
“Una no es ninguna”
“Esto no hará daño a nadie”
“Matar o morir”
“No… pasa… nada”.
Pero siempre hay alguien que paga nuestra juvenil actitud. ¿Trivial o relevante? No hay forma de saber, pero a nuestros 10, 15, 20 o 50 años mucho de nosotros seguimos estando moralmente chavos y se nos sigue haciendo muy fácil…