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13/11/09

Asunto para la reflexión

La justicia es un asunto para la reflexión.

En nuestra sociedad nos está vedada la justicia, ante la estupidez reinante. Sólo una minoría tiene derecho a ella, y a veces ni siquiera esa minoría logra hacer una justicia verdadera. La maldad en el ser humano no es algo nato, así como tampoco lo es su bondad; lo que no se puede negar es que existen, son un símbolo de nuestra existencia. La ideología posmodernista ha intentado borrar los límites entre lo malo y lo bueno. Ha tenido mucho éxito en ese proyecto, el conocimiento científico actual sólo se logra a través de una mirada neutral, porque la ciencia es un proyecto de la ideología dominante para continuar en pos de un supuesto progreso.

La maldad en nuestros días es muy variada, y con vertientes muy distintas. Se basa en el uso de la violencia, y en la forma en que ésta se aplica, desde la violencia simbólica hasta la violencia directa, existen una gran cantidad de puntos intermedios entre estos dos grados extremos de violencia, pero en esencia son lo mismo. Lo importante es reconocer quién la aplica y cómo, sabemos que el estado es el máximo detentor del uso “legítimo de la fuerza”, pero qué pasa cuando pierde su legitimidad ante grupos que pretenden ganar la suya, se da la violencia sin límites.

La justicia en una sociedad que se basa en el individualismo es una utopía. Es curioso pensar que el comunismo no pueda ser alcanzado porque creemos vivir en un sistema mejor cuando en las democracias modernas lo último que importa es el pueblo, somos una sociedad gobernada no por el pueblo sino por unos cuantos “representantes” de él. La verdadera utopía es esta realidad que enaltece ideales que sólo vivimos en la teoría.

El miedo que tenemos de cometer errores es lo que nos lleva a vivir en el estado de las cosas “normal”. Las personas que desean una sociedad mejor se unen a los bandos reformistas porque es la única manera de alcanzar logros aceptables, la crítica radical ha muerto porque vivimos con miedo y éste es un mal compañero de la justicia, sin duda el miedo lleva al conformismo.

No queda más remedio que esperar a que el ser humano vuelva a crear un dios que busque y propicie la salvación de la humanidad.