Mostrando entradas con la etiqueta placeres vergonzoso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta placeres vergonzoso. Mostrar todas las entradas

6/6/09

¿Eso te gusta? Patético…

¡Ah! Benditos pasatiempos. Hay personas que los tienen por montones y hay gente que nunca logra disfrutarlos. Aún así, día con día vamos por ahí motivados con la sola idea de saborear esos momentos de lúdico entretenimiento.

Salir a caminar, escuchar música, leer un libro, platicar con los amigos, matar ganzos, etc. Sin temor a equivocarme, todos tenemos algún pequeño y efímero placer que nos mueve. Esas pequeñas actividades nos gustan tanto que muchas veces andamos por ahí pregonando a los siete vientos lo mucho que nos apasionan.

Pero todo tiene un lado un oscuro… una faceta secreta y tenebrosa. Y el universo del ocio no es la excepción. Ahí, en las profundidades de nuestra mente consiente, hay ciertas cosas que nos encantan; pero que al mismo tiempo nos avergüenzan. Pequeños placeres que públicamente detestamos; pero en secreto amamos con locura.

Ante el vigilante ojo público ocultamos su existencia; e incluso muchas veces desprestigiamos su reputación. Aparentamos una superioridad falsa que nos coloca por arriba de tan bajo entretenimiento y nos jactamos de nuestro asertivo juicio en torno a esa “basura”. Nombramos innumerables razones para justificar nuestro desprecio ante esos hobbies; pero dentro de nosotros no sentimos más que un frío sentimiento de hipocresía e incoherencia personal.

Así es como funcionamos nosotros; prepotentes e ilusos seres humanos. Al parecer Paquita la del Barrio, el show de la niñera, la música banda y Laura en América no merecen nuestra atención. Hacemos pensar al mundo que no sabemos los 151 Pokemons originales o que no tenemos idea de quiénes fueron los primeros integrantes de Big Brother. Ocultamos a la sociedad el respeto que le tenemos a Carmelita Salinas o lo mucho que nos encantaba ver a Magito bailar el gallinazo.

Pero así son las cosas. Todos tenemos en pequeña o en gran medida una lista de placeres que nos hacen sentir “culpables”. Que dentro de nuestro infundado juicio personal consideramos vergonzosos y nocivos. Pero algo hay ahí que nos produce una efímera dosis de felicidad. Tal vez la ciencia moderna nunca pueda definirlo; pero aunque sea difícil de aceptar, algo de eso nos mueve.

Dicho sea de paso, me encantan las comedias románticas………. ¿Y a ti?