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25/3/09

Adicto

El post de GeZeta el otro día con su videíllo me puso a pensar en lo adictos que somos al internet. Es una verdadera adicción. Una que ha tenido sus cosas buenas que no he de negar, pero una adicción al fin y al cabo. Incluso para armar este post -que es una escapatoria a mis obligaciones cotidianas- me han estorbado por dos horas y media el mensajero y el Twitter. Sí, entre que si suena, que si me hablan, que si platico con fulanito de tal, no termino de construir una frase decente.

Empiezas a notar que algo está mal cuando te comunicas mejor con alguien por internet que en persona. Peor es que te comuniques mejor con alguien por Twitter que por mensajero. Tu blog se vuelve una especie de diario que compartes para que la gente te aplauda o te levante del suelo dependiendo de tu personalidad. Notas que no puedes dormir antes de las doce de la noche sin haber hecho un post y que lo primero que haces al despertar es prender la computadora antes que la luz.

Pero no todo es malo. Los adictos no me dejarán mentir que conseguir información se vuelve algo natural para el adicto al teclado. No hay cosa que no puedas investigar y encontrar con tu poderosísima herramienta llamada Google combinada con un poco de perspicacia y buen uso del lenguaje para plantearle tu duda a aquello que más se acerca a ser un ente omnisciente. Están los cuates cibernéticos que luego los conoces en el mundo exterior y te preguntas porque carajos nunca los habías visto.

Entonces habríamos de hacer algún tipo de balance de beneficios contra sacrificios que nos ofrece el internet. Como pros tenemos: información a disponibilidad; deslindarse sin quedar mal de la gente haciéndose notar por uno o dos mensajes por el mensajero o un tweet; entretenimiento gratis y a alcance de todos; facilidad para compartir medios. Los contras: te empalideces, engordas y pierdes condición física; tu vida amorosa se va a pique junto con la laboral y/o escolar; en la vida real empiezan a faltarte emoticones para expresarte bien; cuando surge alguna duda te dices que lo buscaras en google cuando tienes una biblioteca enfrente; cuando ves una computadora te entran unas terribles ansias de checar tu correo o si hay alguien conectado en el mensajero; cuando hay un día en el cual no tienes computadora o acceso a internet entras en pánico; has dejado de leer y el concepto de papel te es tan ajeno a ti como el agua le es al aceite.

Evidentemente hay más contras. Entonces, ¿por qué sigues aquí? Pues porque soy tan adicto, que espero encontrar la solución a mi problemática existencial escribiendo un post.

Ustedes, ¿son tan adictos como yo?

18/3/09

Uno que no entiendo

Todo el fin de semana anduve melancólico. No fue agradable pasar el puente con tantas cosas en la cabeza y pues evidentemente, uno se dedicó a no hacer nada. Sin embargo, ayer por la noche me encontré con la grata sorpresa de platicar con una persona que me cayó muy bien, y que la conversación con ella me hizo sentir mucho mejor. Malo que hoy estuviera muerto de sueño y con nauseas de embarazada.

Realmente hay veces que uno no busca estar aplastado, sino que el estado aplastante lo busca a uno y simplemente se dan las condiciones para que uno caiga.

Hoy romperé mi esquema y les dejaré un videíto nada más porque sí intentando alegrarles un poco el momento después del párrafo horriblemente depresivo que acabo de escribir. Den gracias a que sólo me leen un día a la semana.



EDIT: Corregí uno que otro error de dedo y el video doble. En serio que no debo postear medio dormido.

11/3/09

Tardíamente

¿Tarde? Lo sé. Ayer en la noche me disponía a escribir un texto acá buena onda –not- pero fui interrumpido por una llamada telefónica que me mantuvo despierto por alrededor de una hora más. Dormí un poco menos de seis horas en un día de examen, pero no me quejo de dicha llamada. Fue en la noche, lo cual se me hizo extraño; fue de alguien a quien en persona he tratado dos veces, pero con quien me entiendo bien; interrumpió lo que originalmente iba a ser este post y les hizo un gran favor –o tal vez no.

El chiste es que me dejó pensando que hay veces en los que, sólo por andar gustoso en una plática se nos olvida que debemos dormir, comer, dormir, postear, dormir, ¿mencioné dormir? Por eso hoy no me irá bien en el susodicho examen de termo y para cuando esto se lea, probablemente ya lo haya reprobado. Pero en fin, eso es material de otro post buena onda que me dejarán hacer.

Esta situación de perder de vista que uno al día siguiente tiene clases por algún evento que acontece en la noche me ha pasado muchas veces y son acontecimientos de los cuales muchas veces no me arrepiento –exceptuando una que otra pelea con las ex’s por el mensajero, ¡horrible mensajero!- al momento, pero al día siguiente siempre ando sintiéndome de la verga por el puto cansancio, cabeceo en clases y empiezo a soñar despierto más fácilmente que lo normal –y eso no me es difícil. Se pone uno irritable, abstraído y luego le andan diciendo a uno que se la pasa haciendo corajes y que siempre está enojado. Pues sí, ando enojado, ¡pero por no haber dormido! Sí, luego la gente se da la importancia de creer que uno se enoja con ellos cuando está cansado y esto me parece gracioso la verdad. Exceptuando cuando estoy cansado, que entonces ese tipo de actitudes si me encabronan y me sacan al troglodita que todos llevamos dentro.

Así pues, hoy no espero sea un día donde pueda ser comunicativo, y probablemente sea uno donde yo esté dormido en la tarde, pero no me importa. Me la pasé bomba ayer platicando con esta amiga mía.

Por cierto -pirateándome el estilo de Ge Zeta en gaycolectivo (sorry man)-, ¿nunca les ha pasado esta situación?